El arte nunca debería apagarse

Un amigo me contó una historia que le sucedió hace tiempo. Un simple cuento, pero que me hizo pensar en cuánta importancia puede tener un determinado objeto. Resulta que estaba un día en la inauguración de una exposición de fotos en una galería de arte y se fue la corriente. El dueño de la galería, al parecer, no había decidido comprar generadores eléctricos y de pronto el evento se frustró por falta de iluminación y, bueno, de aire acondicionado. Era verano y dentro de la galería no se podía estar sin climatización.

En fin, que tal historia me hizo concientizar que somos dependientes de la energía eléctrica porque así lo construimos. El descubrimiento de la energía eléctrica y su uso masivo nos ha condicionado a depender de ella para todas las actividades, tanto hogareñas como las del trabajo.

En determinados espacios, entonces, bajo ningún concepto puede faltar la energía eléctrica. Un hospital, un restaurante, un centro comercial y una galería de arte, a pesar de la diferencia de funcionalidades, no pueden dejar de tener energía eléctrica. En algunos países está estipulada la presencia de estos equipos en lugares estratégicos. Esperemos que su uso se expanda aún más.

Esta entrada fue publicada en 16 julio, 2018. Añadir a marcadores el enlace permanente.